MASCOTAS
A lo largo de mi vida he tenido pocas mascotas, en su mayoría tortugas de río, las chiquitas y verdes que son fáciles de cuidar por todo niño, siempre cuidé muy bien de ellas pero mi hermana no las cuidaba y generalmente ella terminaba con sus vidas por algún accidente. O al menos eso me hacían creer. Solo tuve seis tortugas y un pez Beta, que me duró cinco años, a ninguno de los anteriores les puse nombres, sentí que era algo sin importancia.
Y muchos años después (hace dos años y medio) un mes antes de mi cumpleaños, llegó un chiquitín que lo cambiaría todo, un perrito de un mes que fue encontrado en una bolsa de plástico junto con sus otros cinco hermanos, un perrito que se dedicaba a comer, dormir, y jugar mucho en medida de sus capacidades aún sin desarrollar.
A este chiquitín le puse Bingo, ya que mi mamá no quería un nombre "de perro bravo" ya que al fijarnos de sus patas, eran un tanto desproporcionales a su cuerpo, por lo que dedujimos que crecería mucho. En un principio no supimos que que raza era o mezcla de qué era, fue pasando el tiempo, jugando y fortaleciendo su carácter hasta que lo llevamos a un estudio, donde nos dijeron que era mezcla de un pitbull con un labrador, eso a nosotros ya no nos importaba, era parte de la familia desde la primera vez que llegó a la casa y actualmente aún lo conservamos, fuerte, y muy jugueton, tiene a su amiguita que se llama Yegua (el nombre se lo puso mi papá) otra perrita que encontramos unos meses después de la llegada de Bingo, esta perrita no creció mucho, Bingo le triplica el tamaño y le cuadriplica el peso, pero se llevan muy bien, ambos juegan mucho y se divierten en el campo. Son mi adoración y tienen un espacio muy grande en mi corazón.